martes, 19 de abril de 2016

La moneda, algo más que dinero

Una de las exposiciones permanentes de las que podemos disfrutar en el Museo Arqueológico Nacional es la de La Moneda. En esa ocasión, me desplacé hasta la calle Serrano de Madrid para averiguar qué diferentes funciones ha tenido la moneda en nuestra historia junto a los diferentes objetos utilizados para los intercambios entre aquellos que no disponían del dinero, pero sí de su valor.


‘Dinero’ y ‘moneda’ son dos términos utilizados generalmente como sinónimos. Sin embargo, el concepto de dinero es mucho más amplio. El inicio de la exposición está enfocado a mostrar el proceso que hizo que la moneda se convirtiese en la forma de dinero más reconocible de todos los tiempos. Gracias a diferentes ejemplos vemos diferentes formatos y fines para los que se creó, como medio de pago de salarios, impuestos y servicios del Estado, y su empleo como instrumento del comercio, reserva de riqueza y símbolo de poder y prestigio. Pero en todas las diferentes etapas la moneda también ha sido utilizada como amuletos, joyas, ofrendas a la divinidad, acompañamiento de los difuntos, soportes de publicidad, recuerdos personales…

Uno de los puntos más curiosos es el de la falsificación, que existe prácticamente desde el nacimiento de la moneda. Las falsificaciones estaban sometidas a duros castigos que solían incluir la pena de muerte, como a las invenciones y falsos destinados a engañar a los coleccionistas a partir del siglo XVI. 

Sin embargo, el dinero no siempre ha sido sinónimo de moneda, ya que otros objetos y materiales han sido utilizados en distintas épocas como complejos sistemas de pago. Desde el ganado, la sal o las conchas, hasta el metal, pesado o en forma de diversos objetos, muchos de ellos han dejado su huella en la historia, el lenguaje y nuestros dineros actuales. De la sal procede nuestro “salario”, del ganado, “capital”; y del metal al peso la propia moneda, en origen un lingote controlado, sellado y garantizado por el Estado. 

Otra de las salas más interesantes es la denominada ‘Enriquecer el museo’, que está dedicada a presentar los ingresos recientes en la colección y micro exposiciones temáticas

Seguimos avanzando en la exposición y descubrimos cómo es el proceso de producción en serie de las monedas. Esta parte nos muestra los avances tecnológicos en el campo de la acuñación, pero también de los mineros que explotaron el metal, de los monederos especializados en cada fase, de los artistas que las diseñaron y de los oficiales responsables del proceso, cuyos nombres, marcas o iniciales aparecen a veces en las monedas a modo de firma o garantía de calidad.

Actividades cotidianas como pesar y contar están directamente relacionadas con la moneda. En la Antigüedad, el uso del metal al peso como dinero estaba estrechamente vinculado al desarrollo de los sistemas ponderales. Y estos, a su vez, son los patrones según los cuales se acuñan las monedas. Mientras el valor de la moneda dependió de su contenido en metal precioso, comprobar su peso fue una necesidad. En ‘Pesar la moneda, contar el dinero’, se exhiben juegos de pesas, balanzas y contadores, instrumental de cambistas y banqueros, cuyo oficio entronca con la siguiente parte de la exposición, dedicada a los billetes y al papel moneda en España. 

Y para terminar, la exposición se centra en la Numismática, la ciencia dedicada al estudio de las monedas y el dinero, las medallas y otros objetos relacionados formal o funcionalmente con ellos. Esta zona final muestra cómo podemos abordar la lectura y estudio de las monedas, extraer la información que revelan y comprenderlas como objetos arqueológicos en su contexto histórico.

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